jueves, 24 de marzo de 2016

El sentido común de Los Estudiantes

De nuevo hay que escribir la crónica de un lamento. El Martes Santo nos dejó otra vez la impresión de que a nuestra Semana Mayor le hace falta una inyección de sentido común. No se puede jugar a la lotería con los pasos y salir a la calle porque el porcentaje de posibilidad de lluvia sea solo del 60%. La jornada fue un verdadero caos y solo una Hermandad puso sobre el tapete ese sentido común al que apelamos. Los Estudiantes decidieron muy pronto que no harían estación de penitencia. No faltó quien se mofara de ellos y lo escuché personalmente. A final, la dura realidad de la tarde les dio la razón y se la quitó a la Hermandad del Cerro, a los Javieres, a San Benito y a San Esteban. La salida de estas Hermandades, y admito que resulta fácil decirlo a toro pasado, fue una insensatez. Ahora que cada palo aguante su vela.

El Cerro salió, se metió el paso de Cristo en la Catedral, el palio de Nuestra Señora de los Dolores se refugió en la Universidad, desde allí se reunió con el misterio, salieron camino de su templo y el agua les obligó a volver a la Catedral. Entiendo que esta Hermandad está muy castigada por las lluvias de años pasados y que es muy grande la ilusión por completar la estación. No entiendo lo que sucedió ayer.

Menos se puede comprender a San Esteban. Salieron cuando había riesgo de lluvia. Y llovió. Vaya si cayó agua cuando el paso de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje ya había superado a la Iglesia de la Anunciación. Allí se recogió, ciertamente con orden y sin bullas. El paso de la Virgen de los Desamparados se unió pocos minutos después en un trabajo excepcional de la cuadrilla de costaleros.

El despropósito, junto a muy mala suerte, se vivió en La Calzada. Solo la Virgen de la Encarnación se libró del aguacero. Por el contrario, el paso de la Presentación al Pueblo y el Cristo de la Sangre quedaron medio anegados en el retorno precipitado a la Parroquia de San Benito. El capote verde colocado al Señor conformó una imagen triste. Pilatos, que se fastidie, no mereció ni un plástico protector.

Los Javieres también salieron a la calle Feria después de un lío monumental de ‘que no se sale’ y al rato ‘sí que salimos’. Un sistema de comunicación absurdo propio de Radio Macuto que se apoderó de Sevilla cuando alguien dijo que no habría salida, la calle Feria quedó despoblada, para al poco tiempo rectificar y poner la cofradía en la calle para que se empapara de agua.

Dicho queda que desde primera hora la Hermandad de los Estudiantes anunció que no harían su estación de penitencia. Incluso no llegaron a realizar con inmediatez el traslado de los pasos desde el Rectorado a su capilla. Simplemente, sentido común, aunque alguno llegara a ponerlos en ridículo.
La noche se recompuso y La Candelaria salió pasadas las ocho de la tarde y el Dulce nombre ya pasadas las nueve. Santa Cruz se quedó en su templo. Más sentido común en la tarde. San Esteban se marchó a su casa y en la Catedral estaba el Cerro. Como dijo uno del barrio, ‘otro día iremos por ellos’.

Es cierto que el Consejo de Hermandades y Cofradías no tiene ningún poder ejecutivo, pero aquí se necesita que gente con la cabeza serena y con la imparcialidad de no pertenecer a las cofradías en cuestión, sea la que organice la posibilidad de salir con seguridad a la calle. La tarde de este Martes Santo ha sido de nuevo un ejemplo que no debe repetirse muchas veces. Una vez más tuve que presenciar la entrada, a prisa y corriendo, de una cofradía anegada en un templo amigo. Es la imagen más desagradable que puede presenciarse. Y no es difícil evitarla. Basta con emplear el sentido común, que parece que no abunda en algunas Juntas de Gobierno de nuestra Hermandades. A partir de hoy, si se cumple lo previsto, podremos hablar de pasos en la calle en su esplendor. Hasta ahora, la Semana Santa de 2016 es casi una crónica de sucesos. 

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